La realeza de María

Fue finalmente en 1954, unos años después de la proclamación del dogma de la Asunción (1950) y en el fervor de la coronación de Nuestra Señora de Fátima, cuando el Papa Pío XII instituyó la fiesta litúrgica de María Reina.

«La solemnidad de la Asunción se prolonga gozosamente con la celebración de la fiesta de la realeza de María, que tiene lugar ocho días después y en la que contemplamos a aquella que, sentada junto al Rey de los siglos, brilla como reina e intercede como madre», dice el Papa, que también publicó la encíclica Ad coeli Reginam sobre la realeza de María.

Pío XII añade: «María se ha convertido en la primera de aquellos que, sirviendo al Señor, también en los demás, conducen sus hermanos al rey del que se puede decir que servirle es reinar».

Oremos

Oración a María, Reina de los corazones

Oh Madre, Reina de nuestros corazones, abogada de los casos desesperados,
Madre pura y compasiva, Madre del Amor Divino y llena de Luz Divina,
pongo en tus tiernas manos el favor que hoy te pido.

Apiádate de nuestras miserias, de nuestros corazones, de nuestras lágrimas,
de nuestras aflicciones y sufrimientos interiores.
Acudimos a ti para que por medio de tu Divino Hijo Jesucristo sean escuchados nuestros ruegos.

Prometemos que, al ser oídas nuestras súplicas, difundiremos tu gloria y propagaremos tu nombre como Madre,
Reina de nuestros corazones y Reina del Universo.

Te rogamos nos oigas postrados diariamente ante tu altar,
donde diariamente nos das tantas pruebas de tu poder y de tu amor,
consiguiéndonos la salud del alma y la del cuerpo.
Jamás perderemos la esperanza en ti, oh Virgen Reina nuestra.
Pídele a Nuestro Señor Jesucristo que nos cure, nos perdone y que perseveremos hasta el fin.

¡Oh Virgen Reina de nuestros corazones, guíanos y protégenos de todo mal y peligro,
de las asechanzas del enemigo!
Amén.

Rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.