Protección de menores y personas vulnerables en el Santuario de Lourdes

El santuario de Lourdes es un lugar importante de peregrinación que acoge en particular a numerosos jóvenes, personas enfermas o discapacitadas y personas frágiles. Atento a sus necesidades y protección, el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes ha establecido un código de buena conducta y procedimientos adaptados.

Protección de menores y personas vulnerables en el Santuario de Lourdes

¿Quieren denunciar un comportamiento sospechoso hacia personas menores de edad o frágiles?
¿Quieren denunciar un problema de conducta?

Entren en contacto con el P. François BUSTILLO,
delegado diocesano para la protección de menores y personas vulnerables,
Tfno : +33 (0)7 57 41 18 63

 y el P. André CABES, Rector del Santuario,
Tfno : +33 (0)5 62 42 79 01

3 preguntas al P. François Bustillo, delegado diocesano (Tarbes y Lourdes) para la protección de menores y personas vulnerables.

1- «Los gravísimos pecados de algunos hieren a todo el cuerpo de la Iglesia», lamentaba monseñor Nicolás Brouwet, obispo de Tarbes y Lourdes, en su carta de Cuaresma, el 6 de marzo de 2019. El 21 de octubre de 2018, le nombró delegado diocesano para la protección de menores y personas vulnerables. ¿Su formación le ha preparado para tal compromiso? ¿Puede precisar su misión y la composición de la comisión que le ayuda?

Me he estado preparando desde que me enteré de mi nueva misión. En efecto, la situación es grave y triste en la Iglesia, pero hay que reaccionar de modo evangélico. Algunos han hecho mal al destruir vidas inocentes, creo que es necesario construir una Iglesia donde se vuelva a la fuente, Cristo. Nuestra misión de cristianos en el mundo es maravillosa. Estos dolorosos pasajes nos estimulan para sacar fuerza de nuestra fe. Sin una vida interior sólida no somos signos creíbles en la sociedad.
Por tanto, mi función es nueva en la Iglesia, me siento muy abierto a la evolución gracias a un mejor conocimiento de la situación y gracias a la ayuda del equipo que me rodea. En mi misión he de preparar a los miembros de la Iglesia para que se formen a prevenir y evitar comportamientos inapropiados de manera que los jóvenes y niños estén seguros. Tengo que escuchar, acoger y lidiar con situaciones dolorosas si surgen. Somos ocho personas: Annick y Vincent Mangin, Gérard Petricciulo, Hélène y Jean-Paul Pérez, Emma Mouillac y Monseñor Xavier d’Arodes. En este equipo tenemos habilidades médicas, jurídicas y pedagógicas.

2- 2- El pasado 30 de marzo, al término de una jornada de formación para los educadores de jóvenes y niños, con monseñor Brouwet y los responsables de la célula de escucha, usted presentó las propuestas establecidas en la diócesis. ¿Cuáles son?

Hemos creado unos estatutos para que en los campos en los que los miembros de la Iglesia están en contacto con niños, jóvenes y personas vulnerables puedan tener puntos de referencia claros para actuar de manera ajustada con ellos. En la actualidad estamos trabajando las modalidades para aplicar esos estatutos. Hemos facilitado el contacto con las personas si se produce un delito. Hay un correo electrónico y contactos telefónicos para contactarnos (véase más arriba).
Nuestro trabajo, repito, está evolucionando. Deseamos una toma de conciencia por parte de todos y una responsabilidad común en la educación de los más pequeños. Si tenemos medidas disciplinarias es para facilitar y proteger la confianza. Pero es fundamental no olvidar que las medidas adoptadas son medios, pero no la finalidad. La finalidad de lo que queremos hacer es que la misión de la Iglesia sea fecunda. Muchos contemporáneos esperan la Buena Noticia de Jesús. Este período difícil se presta para que vayamos a lo esencial. Muchas personas no conocen a Jesús, buscan una paz interior, una estabilidad relacional, un sentido a su vida. Los puntos de vigilancia no paralizan la misión, sino que la hacen más libre y constructiva.

3- El Santuario de Lourdes acoge a un gran número de niños, jóvenes y personas vulnerables. ¿En qué puntos ha pedido que se ejerza una vigilancia más intensa? ¿Qué va a poner en práctica en el Santuario? ¿Cuándo y según qué modalidades? ¿Y cómo preservar al mismo tiempo la libertad y la peregrinación?

En Lourdes, en nuestro santuario, hay una gran cantidad de propuestas espirituales. Deseamos que los peregrinos puedan vivir una experiencia espiritual sólida en todos los campos. Hemos trabajado y preparado un protocolo de vigilancia en lugares sensibles: las piscinas, la pastoral de niños y jóvenes, las confesiones, el contacto con los enfermos y las personas vulnerables… En estos lugares hay reglas claras para los animadores y para todos los responsables, se trata de estatutos de buena conducta. Pedimos que se respete a las personas en su libertad y dignidad. Los puntos de vigilancia no pretenden asustar a los voluntarios o a los responsables, o peor aún, desalentarlos. Al contrario, nuestro sentido de la responsabilidad, teniendo en cuenta la situación actual de la Iglesia, nos impulsa a actuar de manera transparente. Todos los que nos visitan tienen que ser felices y estar seguros. Deseamos que todos los protagonistas del santuario puedan actuar con bondad hacia todos los peregrinos. En el contacto con los peregrinos queremos promover la justicia y la inteligencia relacional.
Tenemos el deber de favorecer las buenas condiciones para que los peregrinos sean felices en Lourdes.