En el espacio de las capillas de Luz les recibe una imagen de Nuestra Señora de Lourdes. Se encuentra allí para recordarnos su presentación a Bernardita Soubirous (el 25 de marzo de 1858, día de la 16a aparición en el día de la Anunciación): «Yo soy la Inmaculada Concepción».

La Inmaculada a la que podemos confiar todas nuestras plegarias.

Aquella que siempre nos envía un signo para darnos a entender que ha recibido nuestra oración.

Aquella que acoge cada una de nuestras necesidades y las deposita en el corazón de Jesús.

Oración a Nuestra Señora de Lourdes

Nuestra Señora de Lourdes, luz en la cavidad de la roca. Has venido a confirmar
tu Inmaculada Concepción, a enseñarnos a purificarnos, a hacer penitencia y a rezar por los pecadores.
Danos esperanza y alegría.
Tú conoces nuestros corazones llenos de dolor y sufrimiento. Ves nuestra incesante
búsqueda de felicidad y nuestra desorientación. Ayúdanos con tu amor, oración y ejemplo, Madre pura y llena de bondad, a saber pedir perdón y a tener un corazón libre de pecado.
Enséñanos a abrirnos al amor del Padre que nunca deja solos a sus hijos,
especialmente en el dolor y la desesperación.
Guíanos por el camino de la confianza en Jesús, tu Hijo, nuestro dulce y misericordioso Salvador, y acércanos a Él para que nos guíe a la vida eterna. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria,
con las invocaciones»Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros”, “Santa Bernardita, ruega por nosotros» (3 veces)