Oraciones

Femme en prière

Juan Pablo II, en Lourdes en 2004, recordó que Lourdes es un lugar importante de oración: “Aquí la Virgen invitó a Bernardita a rezar el rosario, desgranando ella misma las cuentas. Así, esta gruta se ha convertido en la cátedra de una sorprendente escuela de oración, en la que María enseña a todos a contemplar con ardiente amor el rostro de Cristo. Por eso, Lourdes es el lugar donde oran de rodillas los creyentes de Francia y de muchas otras naciones de Europa y del mundo entero.”

Oraciones

Oración de Consagración a la Virgen María (San Luis María Grignion de Montfort)

Decir la oración de la novena.
Recitar un misterio del rosario.
Invocaciones: «¡Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros!»
«¡Santa Bernardita, ruega por nosotros!
«¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos!»


Misa y comunión el 11 de febrero.
Se recomienda la confesión durante la octava.

María,
Nuestra Señora de Lourdes,
Tú que te apareciste a Bernardita, pequeña y sencilla pastora de Bigorra,
En el hueco de la roca de Massabielle,
Le trajiste la luz resplandeciente de tu sonrisa,
El dulce y radiante resplandor de tu presencia.
Creaste una relación con ella a lo largo de los días
En la que la mirabas como una persona habla con otra persona.
Estamos ante ti, pobres también nosotros, y te rezamos humildemente.
Haz que aquellos que dudan, descubran la alegría de la confianza,
Haz que aquellos que desesperan, sientan tu discreta presencia.
María,
Nuestra Señora de Lourdes,
Tú que revelaste a Bernardita tu nombre
Diciendo simplemente «Yo soy la Inmaculada Concepción».
Haznos descubrir la alegría del perdón que siempre se ofrece,
Pon en nosotros el deseo de la inocencia recuperada y la santidad gozosa.
Ayuda a los pecadores que no quieren ver.
Has dado a luz al Salvador del mundo,
Mira con ternura nuestro mundo espléndido y dramático.
Abre en nosotros los caminos de la esperanza,
Guíanos hacia Aquel que es la Fuente viva,
Jesús, tu Hijo, que nos enseña a decir:
Padre Nuestro…María,
Nuestra Señora de Lourdes,
Tú que te apareciste a Bernardita, pequeña y sencilla pastora de Bigorra,
En el hueco de la roca de Massabielle,
Le trajiste la luz resplandeciente de tu sonrisa,
El dulce y radiante resplandor de tu presencia.
Creaste una relación con ella a lo largo de los días
En la que la mirabas como una persona habla con otra persona.
Estamos ante ti, pobres también nosotros, y te rezamos humildemente.
Haz que aquellos que dudan, descubran la alegría de la confianza,
Haz que aquellos que desesperan, sientan tu discreta presencia.
María,
Nuestra Señora de Lourdes,
Tú que revelaste a Bernardita tu nombre
Diciendo simplemente «Yo soy la Inmaculada Concepción».
Haznos descubrir la alegría del perdón que siempre se ofrece,
Pon en nosotros el deseo de la inocencia recuperada y la santidad gozosa.
Ayuda a los pecadores que no quieren ver.
Has dado a luz al Salvador del mundo,
Mira con ternura nuestro mundo espléndido y dramático.
Abre en nosotros los caminos de la esperanza,
Guíanos hacia Aquel que es la Fuente viva,
Jesús, tu Hijo, que nos enseña a decir:
Padre Nuestro…

Elijo o recibo el nombre de un santo para que me acompañe.
Realizamos el acto de confianza o de consagración hacia la Inmaculada Concepción de María.

Oración de Consagración a la Virgen María (San Luis María Grignion de Montfort)

Te escojo hoy, Oh María
en presencia de toda la corte Celestial por mi Madre y Señora,
te entrego y consagro con todo amor
y entera sumisión mi cuerpo y mi alma,
mis bienes interiores y exteriores
y aún el valor de mis buenas acciones: pasadas, presentes y futuras,
dejándote en entero y pleno derecho de disponer de mi y de cuanto me pertenece
sin excepción según tu amable beneplácito para mayor gloria de Dios en el tiempo y en la eternidad.
Madre del Señor acepta mi oblación y preséntala a tu Hijo si El me redimió con tu colaboración debe ahora recibir de tu mano ahora el don total de mi mismo.
¡Amén!

Acto de confianza en María (Familia de Nuestra Señora de Lourdes)

Bendito seas, Dios, Padre nuestro,
que creaste a María tan bella,
y nos la diste por Madre
junto a la Cruz de Jesús.
Bendito seas porque nos llamaste,
como a Bernardita,
para ver a María en tu luz
y beber en la fuente de tu Corazón.
Tu conoces, María, las miserias y pecados
de nuestras vidas y de nuestro mundo.
Nos confiamos a ti en este día,
totalmente y sin reservas.
Queremos renacer de ti cada día
por el poder del Espíritu,
y vivir la vida de Jesús como
humildes servidores de nuestros hermanos.

Enséñanos, María,
a llevar la vida del Señor.
Enséñanos el Sí de tu corazón.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Padre nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.