Se han cumplido todas mis oraciones

Casada desde hace cuarenta y cuatro años, madre de tres hijos y abuela de 2 nietos, Marie-Claude soñaba con realizar una peregrinación a Lourdes, con su marido, solos con su fe. Ese sueño se realizó el pasado 3 de octubre, durante la peregrinación del Rosario a Lourdes.

Se han cumplido todas mis oraciones

«Nací y crecí en una familia que se amaba y se sentía animada por una gran fe. Mis padres participaban todos los años en la peregrinación del Rosario a Lourdes, hasta que su salud ya no se lo permitió. Murieron en la paz que Dios da. Recé a María cada noche que velaba por ellos. Se han cumplido todas mis oraciones. Siempre unida a la Virgen, sé que todo lo que recibo es para darlo de nuevo y compartirlo a mi alrededor. Hoy, gracias a la aplicación gratuita del Santuario (que se puede descargar por Google play o App store), estoy conectada día y noche con Lourdes. No me pierdo un solo rosario en la Gruta a las 15:30 (francés). Vinimos por primera vez de peregrinación con nuestros tres hijos hace treinta y dos años. Casados desde hace cuarenta y cuatro, esperábamos poder vivir Lourdes solos con nuestra fe, mi esposo yo. Y se han cumplido todas mis oraciones, sobre todo la de encontrar a los sacerdotes que veo gracias a la aplicación desde mi casa. En las piscinas, cuando fui a bañarme, desaparecieron todos mis miedos. Tengo problemas de audición. Me quité mis audífonos antes de entrar en el agua. A pesar del aislamiento que produce mi sordera, pude rezar y confiar todas mis intenciones a Nuestra Señora de Lourdes, en particular una: que pudiera oír a mis hijos y nietos durante todo el tiempo que el Señor quisiera darme de vida. Fue entonces cuando recibí un inmenso favor: lloré sin poder pararme. Esas lágrimas se llevaron todos los sufrimientos ocultos. También recibí otra gracia durante el Vía Crucis de la montaña. Delante de la XIII estación, sentimos al mismo momento, mi marido y yo, la alegría de la Resurrección. En nuestra familia hemos perdido hijos antes de nacer. He realizado el camino de la consolación y sentí el amor de nuestra madre del Cielo. Conocimos a un sacerdote al que pedimos que celebrara una misa por nosotros. Como ya he dicho desde el principio, se han cumplido todas mis oraciones. Para terminar esta magnífica jornada decidimos asistir a una misa en la basílica de Nuestra Señora del Rosario. ¿Adivinan quien la celebraba? … Volvimos de Lourdes llenos de una fe inmensa. ¡Gracias María!»
Marie-Claude (Francia)